Hay muchas situaciones diferentes y, a veces, muy ridículas que los dentistas y sus pacientes enfrentan literalmente todos los días. Algunos de ellos son cómicos e inofensivos, pero otros tienen graves consecuencias y son perjudiciales tanto para la salud como para la calidad del tratamiento. Hablemos de lo que no se debe hacer antes de ir al dentistas.

Bebiendo alcohol

Según ortodoncista en Salamanca no importa cuánto le tema a los dentistas, no vale la pena beber “para animarse” antes de ir a la clínica. El alcohol y la anestesia son cosas incompatibles. Sucede que el anestésico simplemente no funciona, ya que está bloqueado por el alcohol. Por esta razón, no se debe consumir alcohol durante al menos 12 horas antes de visitar a un médico.

Si el miedo le molesta mucho, luche contra él de otras formas. Por ejemplo, puede programar una cita para una consulta y, antes de los procedimientos, hablar con un médico y simplemente sentarse en una silla. También debe entenderse que la odontología moderna ha avanzado mucho en comparación con lo que era incluso hace 10-15 años.

No comas nada

Por alguna razón, muchas personas piensan que no se debe comer antes de un tratamiento dental o de cualquier otro tratamiento. Esto no es verdad. No puede comer antes de hacerse un análisis de sangre general, pero antes de ir al dentista, puede e incluso necesita comer. Si va al médico con el estómago vacío, después de inyectar el anestésico, puede sentirse mareado y enfermo. Para evitar que esto suceda, asegúrese de tomar un refrigerio. Además, es simplemente imposible comer alimentos durante varias horas después del procedimiento.

Tomar analgésicos

Si el médico tratante no recetó analgésicos, es mejor no tomarlos antes de ir al dentista. Está claro que un dolor de muelas es muy desagradable e insoportable, pero si bebe analgésicos antes de ir al dentista, es posible que la anestesia no funcione o no funcione con toda su fuerza. Como resultado, el tratamiento deberá posponerse.

Puede tomar analgésicos 6 horas antes de su cita con el dentista. Luego, si el dolor regresa, puede prepararse un té de manzanilla relajante.

Pero esta regla es válida solo si el médico no le ha recetado nada. Si el dentista le ha recetado pastillas, tómelas sin miedo.